Mis amaneceres te pertenecen,
tu sombra se esfuma en mi ventana.
Te vi y no estabas.
Llegó la noche y te soñé de nuevo,
¿A dónde escapar que tu aroma no me alcance?
Correr ya no puedo,
mis pasos marchan encadenados a tus huellas,
las que dejaste con tu partida
y la vida junto a ti se me fue,
aquel día.

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